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¿Resucitará el Twist de la Fed el mercado de viviendas y el crédito?

El último movimiento de la Fed no ha sido iniciar un QE3, sino recuperar lo que se conoce como ‘Operación Twist’, un sistema empleado en los años 60 y que permitiría rebalancear su cartera de deuda para tratar de bajar los costos de la financiación, lo que serviría para reducir los tipos de interés de las hipotecas y dar un empujón al maltrecho mercado de la vivienda noteramericano.

Cuando los economistas ya empezaban a barruntar un nuevo Quantitative Easing o QE, que ya sería el tercero, la Reserva Federal (Fed) se ha sacado un as de la manga anunciando su «Operación Twist», un sistema que se utilizó en 1961 y que recibió ese nombre en honor al baile del momento. El plan permitirá al organismo que preside Ben Bernanke tratar rebajar los tipos de interés de las emisiones de deuda a largo plazo, al tiempo que se presiona también a la baja los tipos de interés de las hipotecas como medida de impulso para el mercado inmobiliario.

¿En qué consiste?

La acción de la Fed será como un baile en el que combinará pasos cortos y largos. En concreto, el organismo venderá 400.000 millones de dólares en bonos a corto plazo con un horizonte menor de tres años para invertir el dinero que obtenga en la compra de bonos a largo plazo de entre seis y 30 años.  El objetivo es rebajar los tipos de interés a largo plazo a costa de subir los tipos a corto, de ahí también el nombre, ya que se estaría «retorciendo» la curva de bonos.

Aplicado a las hipotecas

El segundo propósito de esta medida pasa por reavivar el mercado inmobiliario, que no se ha recuperado desde la brusca caída de 2008. La teoría nos dice que unos tipos de interés más bajo tienden a incentivar la compra de vivienda. En este sentido, parte de la estrategia de la Fed será utilizar parte del principal obtenido por los bonos hipotecarios que ya tiene para comprar más de estos productos, lo que debería hacer bajar las tasas de interés de forma más rápida (es la Operación Twist pero específicamente aplicada al mercado hipotecario). El problema es que los tipos de interés ya se encuentran en mínimos y no está muy claro que una leve caída vaya a ser suficiente incentivo. De hecho, la compra de vivienda en Estados Unidos se encuentra en mínimos de 15 años.

En un entorno económico negativo y donde el crédito está congelado, resulta por lo menos difícil pensar que el ciudadano de a pie se va a endeudar sólo porque el dinero está barato.

A esto hay que añadir otro riesgo adicional y es que pese a que la Operación Twist está en marcha desde antes del anuncio de la Fed, siempre existe la posibilidad de que los inversores vendan sus bonos a largo plazo anticipando el final del programa el próximo junio de 2012. Esto haría que estuviésemos ante un incentivo de apenas nueve meses de duración.

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