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El sector financiero cierra julio con el 6,94% de tasa de morosidad

La tasa de morosidad soportada por las entidades financieras españolas durante este pasado mes de julio se situó en el 6,94%, según los datos publicados por el Banco de España, lo que supone el valor más alto desde febrero de 1995, cuando se situó en el 6,98%.

Y es que hace ahora 16 años España estaba inmersa en otra crisis grave, puede que no de tantas consecuencias como la actual, pero sí lo suficiente como para provocar la debacle de otro gobierno socialista, en aquel entonces comandado por Felipe González, y ahora dirigido por Zapatero.

Lo cierto es que las entidades financieras se las prometían muy felices cuando la tasa de morosidad de junio se situó en el 6,42%, rebajando ligeramente la tasa de mayo, del 6,48%, pero ahora julio ha vuelto a poner las cosas en su sitio y a golpear a la viabilidad y sostenibilidad de las entidades financieras que siguen acumulando créditos de dudoso cobro a añadir a los activos inmobiliarios que siguen condenando sus balances.

Unos créditos de dudoso cobro que ascendieron durante el mes de julio a 124.717 millones de euros, por encima de los 121.618 millones de euros del mes de junio.

El problema es que una tasa de morosidad tan elevada en el sistema financiero provoca que las entidades financieras congelen el crédito, aún más, y se lo piensen mucho antes de conceder nuevas hipotecas o nuevos préstamos de cualquier índole, congelando las posibilidades de recuperación económica y posponiéndola de manera indefinida.

El empeoramiento de la tasa de morosidad en términos anuales es notoria, ya que si comparamos la tasa de julio de 2010 con la de julio de 2011 nos encontramos con una diferencia de un punto y medio, ya que la del año pasado se situó en en el 5,47%, contra el 6,94% de este año.

En cuanto al desglose por entidades financieras nos encontramos con que las entidades de depósito, bancos, cajas y cooperativas, cerraron julio con una tasa de morosidad del 6,93%, contra el 6,39% del mes de junio, acumulando un volumen de créditos de dudoso cobro de 120.521 millones de euros.

Los establecimientos financieros de crédito, por su parte, mantuvieron la misma tasa de morosidad en julio que en junio, con un 9%, acumulando un volumen de créditos de dudoso cobro de 3.577 millones de euros.

Por tanto, nos encontramos con una tasa de morosidad de alto riesgo, rozando el 7%, que hace peligrar los atisbos de recuperación económica que parecían adivinarse a finales de 2010 y comienzos de 2011.

Pero estos rayos de luz que asomaban en el horizonte han quedado en nada ante las incertidumbres de los mercados internacionales, las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda soberana y, sobre todo, ante las elevadas tasas de desempleo recurrente.

Porque el desempleo que ha venido asolando a la economía española durante los meses de la crisis se está recrudeciendo en este tercer trimestre del año porque muchas de las personas desempleadas se encuentran con que carecen de cualquier tipo de prestación al haberlas agotado ya de manera absoluta, lo que provoca que carezcan de cualquier tipo de ingreso, provocando la dramática situación que estamos viviendo.

Es necesario a todas luces que la tasa de morosidad se recupere de una vez por todas y para ello esencial que el desempleo deje de seguir creciendo de manera continuada para permitir que las familias puedan seguir pagando sus deudas, como así desean.

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