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Qué son las hipotecas ‘underwater’

En estos días de atrás hemos venido observando como diversos medios de comunicación están publicando una y otra vez el concepto de hipotecas ‘underwater’ sin explicar bien a que se refieren exactamente, con lo que generan cierta confusión entre sus lectores que reciben el influjo de un nuevo término sin comprender el significado exacto del mismo.

Un significado importante, en tanto y cuanto supone una aproximación a la realidad que estamos viviendo en estos momentos, una realidad que pasa por una crisis inmobiliaria e hipotecaria como nadie recordaba y de la que no parece que vayamos a poder salir en un futuro más o menos inmediato, a juzgar por las últimas previsiones del FMI.

Pero yendo directamente al concepto, algunos medios han titulado que hemos pasado de las hipotecas ‘subprime’ a las hipotecas ‘underwater’, y no les falta razón, porque hemos pasado de las hipotecas tóxicas, imposibles de ser devueltas, a las hipotecas cuya deuda está por encima del valor de tasación actual del inmueble sobre el que fueron constituidas, lo cuál genera una pérdida patrimonial y económica evidente para las familias.

Ya que en estos momentos si consiguen vender su inmueble, algo harto complicado a tenor de las dificultades del sector, no podrían cancelar la deuda hipotecaria concedida en un principio, con lo que seguirían manteniendo una pequeña deuda a pesar de haberse quedado sin vivienda, lo cuál provoca una situación de inseguridad de difícil cuantificación.

Pues bien, a esto mismo se refieren las hipotecas ‘underwater’, a hipotecas cuyo valor de deuda es superior al valor de mercado actual de las viviendas sobre las que están constituidas. Es decir, que sería el caso de una familia con una deuda hipotecaria de 200.000 euros, por ejemplo, y una vivienda que en estos momentos actuales cuesta 180.000 euros.

Además, esta situación provoca que la dación en pago ya no sea una opción, porque ninguna entidad financiera va a pasar por el aro y aceptar esta figura hipotecaria ya que perdería mucho dinero en la operación, porque independientemente del precio al que vendiera el inmueble se encontraría en pérdidas.

Por tanto, no se trata de una cuestión baladí, y lo que es más importante, no parece tener una solución fácil ya que en realidad no hay nadie que pueda ser responsable ahora mismo, más allá de la responsabilidad acumulada por los bancos y cajas por haber concedido hipotecas por encima del 80% del valor de tasación, una actitud nada recomendable a juzgar por el análisis de todos los técnicos hipotecarios.

Si las entidades financieras españolas no hubieran concedido préstamos hipotecarios por encima del 80% del valor de tasación nada de ésto estaría sucediendo ahora mismo, ya que ese margen del 20% hubiera absorbido la caída de precios de una manera estable.

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