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Reacciones a la reducción del IVA en la compraventa de viviendas

Ante la medida sorpresiva del Gobierno de reducir la tasa de IVA que grava la compraventa de viviendas, pasando del 8% al 4% las reacciones no se han hecho esperar, y aunque, en general, todas son optimistas ante una medida que debería reactivar el sector, lo cierto es que todos los analistas advierten que esta medida por sí sola no resolverá los problemas.

Y es que el principal problema, en esto están todos los agentes socioeconómicos de acuerdo, es la falta de financiación para la compra de vivienda la cuál se puede achacar directamente a los bancos y cajas, incapaces de encontrar la liquidez necesaria como para hacer frente a la concesión de nuevos préstamos y créditos.

Son, precisamente, estas entidades financieras, según las asociaciones de promotores y constructores de España, los grandes beneficiados de la rebaja del IVA, ya que son ellos los que se han acabado quedando con gran parte de las nuevas promociones de vivienda sin vender a través de los embargos que se han venido practicando desde el inicio de la crisis económica y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Ahora, estas entidades financieras tienen un doble factor a su favor. Si hasta ahora hacían valer su capacidad para conceder hipotecas sobre sus viviendas al 100% del valor de tasación, contra el 80% que concedían para el resto de viviendas, ahora, además, tienen a su favor la reducción del IVA mientras que el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales se ha mantenido intacto.

Ese es, precisamente, el principal reclamo de las asociaciones de usuarios y consumidores que reclaman al Gobierno una reducción similar de este impuesto para evitar una situación de ventaja competitiva para las nuevas promociones, en manos de grandes corporaciones, contra las viviendas de segunda mano, en manos de particulares, generalmente con mayores dificultades económicas.

Por otro lado, todos parecen coincidir en que la temporalidad de la medida es positiva, porque si no corría el peligro de generar una nueva burbuja como la última, de la que todavía estamos sufriendo las consecuencias.

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