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Productos asociados a la hipoteca

Uno de los requisitos habituales para conseguir una hipoteca es la contratación de productos asociados con la entidad financiera. Estos productos vinculados suelen servir para mejorar las condiciones del préstamo, pero en ocasiones son una condición indispensable para su concesión. Desde domiciliar la nómina hasta contratar un seguro de protección de pagos, os contamos cuáles son y el coste que pueden suponer.

El tipo de interés o el diferencia respecto al índice de referencia suele ser el principal caballo de batalla a la hora de pedir una hipoteca, pero existen otros elementos que pueden encarecer el préstamo y que conviene tener en cuenta. En esta ocasión no hablamos de las comisiones de la hipoteca ni de los gastos de constitución sino de los productos asociados a la hipoteca que el banco puede obligarnos o, en el mejor de los casos, ‘incentivarnos’ a contratar con la promesa de mejores condiciones y rebajas en el tipo de interés.
Antes de firmar la hipoteca conviene revisar el coste total que suponen este tipo de productos asociados a la hipoteca, algo por ejemplo muy sencillo en las hipotecas bonificadas en las que a cada producto se le entrega un valor concreto a efectos del diferencial. Es decir, que la contratación del seguro de vida restaría 0,2 puntos al diferencial sobre el euribor.

Estos son los productos asociados más habituales, una breve descripción de los mismos, la asiduidad con la que se piden y el coste que pueden suponer:

  • Domicilia la  nómina: prácticamente todas lo exigen y es casi indispensable para la concesión de la hipoteca. Por fortuna, no suele incrementar demasiado el coste de la hipoteca. Eso sí, habrá que estudiar los costes de administración y mantenimiento y siempre que sea posible contratar la cuenta remunerada que tuviese la entidad si fuese posible, como un mal menor.
  • Domiciliación de recibos: también lo piden la mayoría, siendo tres el número habitual y dos el mínimo. Es la forma que tiene el banco de saber que efectivamente se cargará dinero a la cuenta corriente. Algunos bancos dispone de cuentas que devuelven recibos que podemos aprovechar.
  • Tarjetas de crédito y débito: no tan habituales en la contratación de hipotecas, pero sí como requisito para domiciliar la nómina. Aquí ya entramos en el universo de los costes adicionales que conviene controlar. Habrá que pedir información completa sobre las tarjetas que nos dejan contratar, sus comisiones de la tarjeta, costes de emisión y la modalidad de pago.
  • Seguro del hogar: es prácticamente obligatorio su contratación, además con el banco o su aseguradora. Es otro coste añadido y será imprescindible preguntar por las coberturas que ofrece. Por ley sólo es obligatorio contar con el seguro de incendios. La ventaja es que la fiscalidad del seguro del hogar permite sumar el importe a la deducción por vivienda habitual en la declaración de la renta.
  • Seguro de vidaeste seguro no es obligatorio, pero sí lo exigen cada vez más entidades. Supone un gasto añadido que dependerá del capital a financiera y la edad del hipotecado. Normalmente se trata de seguros ligados ala cantidad de hipoteca por saldar, por lo que la cuantía deberá reducirse de forma anual. Lo más importante es que no se trate de un seguro de prima única.
  • Seguro de desempleo o de prorección de pagos: no es tan habitual que sea obligatorio, pero sí que se oferte por parte de las entidades. Se trata de seguros que se hacen cargo del pago de la hipotecas en caso de desempleo o incapacidad. Su coste puede alcanzar el 1,5% del capital por amortizar.
  • Plan de pensiones: la contratación de planes de pensiones no es tan habitual, pero se empieza a ver como una opción para reducir el tipo de interés. Evidentemente supone un gasto adicional, aunque aquí determinar si es buena o mala dependerá ya del plan financiero de cada familia. Lo que debemos evitar es tener que hacer una aportación mínima al plan de pensiones de forma anual.
  • Acciones de la entidad: la última moda y uno de los productos vinculados a evitar.
  • Depósitos: algunas hipotecas bonificadas lo incluyen como un elemento para rebajar el diferencial de la hipoteca. Conviene comprar la oferta con los mejores depósitos del mercado en ese momento.

Es importante preguntar a la entidad por cada uno de los productos asociados a la hipoteca para conocer sus condiciones concretas. Y es que no es nada raro que el coste global de los productos vinculados a la hipoteca supere el ahorro que supone un tipo de interés más bajo.

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